El análisis
DJI lleva veinte años enseñando a máquinas a no chocar con cosas, y el Romo P es esa experiencia aplicada al salón. Su detección de obstáculos identifica objetos ultrafinos —cables, zapatillas— que son exactamente lo que atasca a un robot aspirador. Es el argumento central del producto, más que los pascales.
La otra idea propia son los brazos robóticos dobles: se extienden y retraen según el hueco para llegar a esquinas profundas y seguir los bordes. Los 25.000 Pa vienen de un motor con ventilador metálico de nueve aspas y hasta 20 l/s de caudal, y los rodillos antienredos van movidos por dos motores de alto par.
La estación aguanta 200 días sin mantenimiento, el mejor dato de todo el comparador, y tiene compartimentos separados para detergente y desodorizante. El diseño transparente, robot y base, es una decisión estética poco habitual en esta categoría. Con 4,2 sobre 5 y 310 valoraciones, el arranque es correcto — ten en cuenta que Amazon comparte esas reseñas entre el Romo P y el Romo A.