Cómo elegir un robot aspirador sin equivocarte
Cinco decisiones, por orden de impacto. Si aciertas en las tres primeras, el resto son matices.
1. Primero, mide tu casa
La cobertura por carga es el dato que descarta modelos más rápido. Un robot con batería de 2.600 mAh cubre unos 120 m² en modo estándar; uno de 5.200 mAh llega a 250-300 m². Si tu casa supera la cobertura del robot, lo importante no es la batería sino que tenga recarga y reanuda: vuelve solo a la base, se carga y continúa donde lo dejó. Sin esa función, en una casa grande siempre quedará una zona sin hacer.
Y mide también la altura de tus muebles. Un robot de 7 cm entra bajo un sofá donde uno de 11 cm se queda fuera, y esa es justo la zona donde se acumula el polvo.
2. Decide si quieres base, y de qué tipo
Hay tres escenarios:
- Sin base. Vacías un depósito de 300-500 ml cada dos o tres limpiezas. Más barato, ocupa menos, más trabajo.
- Base de autovaciado. El robot descarga el polvo en una bolsa de 2,5 a 5 litros. Según el tamaño, entre siete semanas y cinco meses sin tocar nada. Es el salto que más cambia el uso diario.
- Base todo en uno. Además vacía, lava las mopas, las seca y rellena el agua. Es lo único que convierte el fregado en algo que de verdad se hace solo.
3. Pasar la mopa no es fregar
Es la confusión más cara del sector. Un paño húmedo arrastrado quita polvo fino y marcas, pero se ensucia en los primeros metros y a partir de ahí reparte la misma suciedad. Una doble mopa giratoria aplica presión, gira a 150-200 rpm y, si la base la lava cada pocos minutos, cada tramo empieza con la mopa limpia.
Si tienes alfombras, además necesitas elevación de mopa: el robot la sube entre 8 y 15 mm al detectar la alfombra para no mojarla. Sin ella, tendrás que dibujar zonas de exclusión a mano o hacer dos pasadas separadas.
4. Los pascales importan menos de lo que parece
La succión se ha convertido en la cifra de marketing del sector y ha subido de 2.000 a 36.000 Pa en pocos años. La realidad: en suelo duro, con 4.000-5.000 Pa ya se recoge todo lo del día a día. La potencia se nota en alfombra y moqueta, donde hay que sacar la suciedad de dentro de la fibra.
Con mascotas, el tipo de cepillo pesa más que los pascales. Un cepillo de cerdas se enrolla de pelo largo en dos semanas y hay que cortarlo con tijeras; uno de goma antienredos lo expulsa. Es el factor que más determina si el robot sigue funcionando bien a los seis meses.
5. Navegación: LiDAR sí o sí
La torreta láser giratoria (LiDAR o LDS) escanea 360°, levanta un mapa de la casa y hace que el robot limpie en filas rectas en vez de rebotar contra los muebles. Con mapa vienen las zonas prohibidas, la limpieza por habitación y la programación. Es la diferencia entre un electrodoméstico y un juguete.
La cámara con IA es un extra encima del LiDAR: sirve para reconocer objetos concretos —cables, calcetines, deposiciones— y esquivarlos. Útil si hay niños o mascotas, pero prescindible si el suelo suele estar despejado. Y conviene saber que una cámara en casa es una cámara en casa: valora si te compensa.
Errores frecuentes
- Comprar por pascales. Un robot de 20.000 Pa con cepillo de cerdas rendirá peor con mascotas que uno de 8.000 Pa con cepillo de goma.
- Ignorar el ruido. Entre 56 y 74 dB hay una diferencia enorme si teletrabajas o hay un bebé en casa.
- Fiarse del porcentaje de descuento. Suele calcularse sobre el precio recomendado del fabricante, no sobre lo que el producto ha costado realmente.
- No mirar los consumibles. Bolsas, filtros y mopas son un coste recurrente. Una base sin bolsa evita ese gasto.
Cuando tengas dos o tres candidatos, ponlos en el comparador y mira dónde está la diferencia real.